la maternidad subrogada, aunque sea técnicamente posible, no es una solución ética ni bioética para la esterilidad humana porque deja de lado el respeto a la dignidad; es un negocio que incluye explotación de mujeres; impone actuaciones jurídicas que fuerzan la realidad al declarar como derechos lo que no son más que deseos y es causa de varias formas de vulnerabilidad en las personas que intervienen en ella y en la sociedad en su conjunto.

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