La empresa 23andMe, que se encuentra en quiebra en estos momentos, se dedica a realizar análisis de ADN para determinar el origen de los antepasados de sus clientes.
Esos tests son muy sencillos de utilizar. Por unos 50€ la empresa envía por correo a sus clientes un kit con el que ellos mismos se toman una muestra de saliva, la meten en un tubo y la reenvían a 23amdMe para que la analicen. Unas semanas después reciben los resultados y descubren los orígenes geográficos de sus antepasados.
Ahora, tras declararse en bancarrota, la empresa se plantea vender su base de datos con el ADN de sus 17 millones de clientes para intentar sanear sus cuentas.
En sus primeros años de andadura, la empresa tuvo mucho éxito, de hecho, hace tres años sus acciones se valoraban en 321 $, pero este año el valor de las acciones se ha desplomado.
Según parece, los motivos del fracaso se debe a diversos factores, como que tras el informe de ADN, los clientes ya no necesitaban más servicios de la empresa, por lo que no volvían. Tampoco parecía rentable que se recopilara una versión anónima de la base de datos de ADN para la investigación de fármacos, dado el largo período de tiempo que lleva desarrollar un medicamento.
Para agravar más la situación de la empresa, el pasado verano el consejo de administración dimitió y solo la cofundadora y consejera delegada de la empresa, Anne Wojcicki, sigue en su cargo en estos momentos.
Además, uno de los problemas actuales es que la empresa posee no solo los datos de sus clientes, sino de los familiares, padres, hermanos e hijos, que comparten parte de su ADN con ellos.
A ello se suma que el año pasado la empresa sufrió un ataque informático, por lo que los datos de los clientes podrían estar ya comprometidos.
El derecho a la privacidad
Los datos genéticos, hoy accesibles a través de técnicas de diagnóstico con cada vez mayor facilidad y menor costo, constituyen un patrimonio de la identidad personal de los individuos que debe preservarse ante los intentos de difusión o comercialización.
Su utilización más allá de los estrictos objetivos relacionados con su salud puede promover discriminación o atentados contra la dignidad de los afectados, que deben evitarse en todo caso. Los datos relacionados con la salud y, específicamente los datos genéticos, son objeto de la máxima protección por parte de las agencias responsables, por lo que la posibilidad de su comercialización podría constituir un atentado contra el derecho a la privacidad de los individuos
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