Así que hay tres opciones: la muerte asistida con límites controvertidos estabilizados por un proceso democrático, que a su vez es susceptible de influir en las desigualdades de poder, privilegio y recursos económicos; la muerte asistida sin límites, una distopía igualitaria; y, por último, la muerte asistida para nadie, basada en un logro de los derechos humanos de miles de años de antigüedad: un profundo compromiso con la igualdad de todas las vidas humanas.

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