El fármaco Lenacapavir, un antiviral de la farmacéutica Gilead, ha conseguido evitar el 100% de los contagios de Sida en mujeres con una dosis de dos inyecciones al año. El estudio PURPOSE 1 se centró en mujeres debido a que estas representan una proporción significativa de las nuevas infecciones por VIH en muchas regiones del mundo, especialmente en África subsahariana.

Los resultados del ensayo, realizado en mujeres de Sudáfrica y de Uganda, fueron presentados en la 25 Conferencia Internacional sobre el Sida en Múnich realizada el pasado mes de julio, y han sido publicados en The New England Journal of Medicine.

Por el momento, el principal inconveniente es su elevado precio, pues las dos dosis en Europa cuestan 20.221,5 euros y en Estados Unidos 38.900 €.

La compañía Gilead no iniciará los trámites para la aprobación del fármaco hasta que se conozcan los resultados del ensayo PURPOSE 2, previstos para finales de 2024 o principios de 2025.

Curación de un paciente de VIH

Otra noticia importante es que durante la Conferencia Internacional sobre el Sida también se presentó el caso de un nuevo paciente, el séptimo, que se ha curado de la enfermedad.

Este paciente, conocido como el “segundo paciente de Berlín”, padecía VIH desde 2009 y en 2015 fue diagnosticado de leucemia mieloide aguda. Como tratamiento para esta enfermedad recibió quimioterapia y un trasplante de células madre.

Se trata de la segunda vez que un paciente del hospital Charité de Berlín se cura del VIH, ya que en 2009 el “paciente de Berlín” fue la primera persona del mundo que se curó del VIH gracias a un trasplante de células madre.

Por el momento, solo en casos excepcionales el trasplante de células madre ha logrado eliminar el virus del organismo. Este tipo de trasplante es una opción para pacientes que, además de padecer VIH, también desarrollan leucemia o linfoma.

En este procedimiento, las células madre de una persona sana se transfieren al paciente, reemplazando las células afectadas de su médula ósea y promoviendo un restablecimiento de su sistema inmunológico, que previamente había sido afectado por el virus VIH.

Para multiplicarse, el VIH entra en varias células inmunitarias, lo que requiere de un receptor llamado CCR5. Alrededor del 1% de la población europea padece una mutación en el gen responsable de la síntesis de ese receptor, conocida como delta 32. Esta mutación impide la entrada del virus en la célula, lo que convierte a las personas que la sufren, en inmunes al VIH.

Si un donante de células madre es portador de esta mutación responsable de esta inmunidad, la transferencia de estas células a la médula de un paciente infectado por VIH puede regenerarla promoviendo la curación no solo de su leucemia o linfoma, sino también de la infección por VIH. Un equipo del hospital Charité demostró en 2008 la eficacia de este procedimiento cuando fue aplicado al «paciente de Berlín».

La segunda vez que en este hospital han tratado a un paciente con leucemia mieloide aguda e infectado por VIH, han utilizado un método ligeramente diferente.

El perfil de riesgo del segundo paciente de Berlín hizo que se le sometiera tanto a quimioterapia como a un trasplante de células madre. «No pudimos encontrar un donante de células madre compatible que fuera inmune al VIH, pero sí logramos encontrar uno cuyas células tienen dos versiones del receptor CCR5: la normal y otra mutada», expone Olaf Penack, médico jefe del departamento que trata al paciente.

Aunque el donante no era inmune, el trasplante de células madre logró curar el VIH y el paciente dejó de tomar el tratamiento antiviral en 2018.

El caso del segundo “paciente de Berlín” demuestra que es posible curar el VIH a pesar de que existe un receptor funcional que el virus puede utilizar. “Esto significa que el hecho de que el virus se haya curado no se debe aparentemente al receptor CCR5 genético del donante, sino al hecho de que las células inmunitarias trasplantadas eliminaron todas las células infectadas por el VIH del paciente”, explica el Dr. Gaebler, experto en VIH del Instituto de Salud de Berlín del hospital Charité. “Al sustituir su sistema inmunitario, aparentemente destruimos todos los lugares en los que se escondía el virus, de modo que ya no pudo infectar a las nuevas células inmunitarias del donante”.

Los investigadores esperan que la investigación del mecanismo por el cual se ha curado el VIH en el segundo paciente de Berlín y en posibles casos adicionales conduzca a nuevos conocimientos para el tratamiento futuro de las personas con VIH.

Antes de someterse al trasplante de células madre, el segundo paciente de Berlín se encontraba entre el 16% de personas de origen europeo que, al igual que el donante de células madre, son portadoras tanto de la versión sana como de una versión mutada del receptor CCR5 en sus células.

Valoración bioética

Los avances en el tratamiento de una enfermedad como el sida, que ha afectado, según ONUSIDA, a 88,4 millones de personas desde el comienzo de la epidemia, y ha provocado que 42,3 millones de ellas fallecieran a causa de enfermedades relacionadas con el sida, han logrado convertir una enfermedad mortal en crónica, reduciendo a niveles indetectables la carga viral de los infectados gracias a la extensión del uso de los antirretrovirales.

Los nuevos avances con terapias de células madre abren la esperanza a una curación definitiva de esta infección, aunque su uso generalizado requiere aún muchos esfuerzos tanto en el perfeccionamiento de estas técnicas, como en conseguir que su costo sea asumible por los servicios de salud y se haga extensivo a todos los afectados.

En un futuro, es posible que puedan editarse genéticamente las células madre de los donantes compatibles para modificar el gen responsable de la producción del receptor CCR5, puerta de entrada del virus del Sida en el organismo. Las posibilidades de la edición genética en este campo son enormes, aunque aún limitadas por su eficacia, su seguridad y el elevado coste actual.

Deben promoverse esfuerzos por parte de los investigadores y de los que los financian, para avanzar en el perfeccionamiento y la aplicación segura de estas nuevas posibilidades terapéuticas, pero sin olvidar que la epidemia de sida afecta más dramáticamente a regiones más desfavorecidas, incapaces hoy de asumir el costo de estos tratamientos. La articulación de políticas que fomenten esta investigación y permitan acceder a estas terapias en condiciones de igualdad, dedicando fondos que abaraten los procesos relacionados, constituye una prioridad sanitaria y una exigencia bioética.

 

 

Julio Tudela

Ester Bosch

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

 

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