El paso del cine mudo al cine sonoro es un hito crucial en la historia del cine, y The Younger Generation de Frank Capra se erige como una obra clave en este proceso de transformación. En ella, Capra no solo aborda la transición tecnológica que definió el final de los años veinte, sino que, mediante su innovador uso del sonido, logra consolidar el cine como un arte total, capaz de combinar imagen y sonido para crear una experiencia más realista y profunda. A través de la historia de una familia judía inmigrante en Nueva York, el director también reflexiona sobre el progreso y la preservación de la humanidad, temas que adquieren una significativa dimensión bioética al explorar el valor de la vida y la alegría como respuesta al don de la existencia.

El paso del cine mundo al cine sonoro en The Younger Generation, un paso más para que la cinematografía pudiese ser considerada como un arte total

Hay distintas maneras de aproximarse a The Younger Generation (La nueva generación)[1] de Frank Capra. El director, con las impresiones que relata acerca de este filme en su autobiografía[2], favorece que se ponga el acento en lo que supuso esta película dentro del contexto de transición tecnológica que se vivía al final de los años veinte. Nos explicamos. Fue la primera película que Capra rodó parcialmente hablada[3] con la irrupción de las talkie movies (películas habladas) que iban a desplazar definitivamente a las silent movies (películas sin voz). Desde esa perspectiva The Younger Generation resulta ya un hito muy significativo para nuestra investigación bioética sobre el cine. Pero no es lo más decisivo.

En efecto, la introducción del sonido supuso un paso más para que la cinematografía pudiese ser considerada como un arte total. Es cierto que algunos teóricos, como el famoso psicólogo del arte Rudolph Arnheim (1904-2007) en su obra Film as Art [4], no dieron la bienvenida a esa innovación. Lo expuso tras el estreno de la primera película “talkie” The Jazz Singer, dirigida por Alan Crossland (1894-1936) y protagonizada por Al Johnson en 1927 —cuya temática influyó en The Younger Generation—, en la que se llevó el sonido a las películas con la innovación de presentar una banda sonora simultánea que permitía al público escuchar a los actores hablando o cantando al mismo tiempo que los veía actuar.

Reflexionando sobre este logro técnico, Arnheim argumenta que la introducción de una banda sonora simultánea en las películas supone un despropósito desde el punto de vista artístico. Considera que la mezcla entre imagen y sonido que constituye las “talkies” carece de la unidad propia de las formas de arte significativas. Lo hace fundamentado en la visión que Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781) desarrollada en Laocoonte o sobre los límites en la pintura y poesía (1766)[5] que expone la máxima de que las artes que se ciñen a un solo medio son superiores a las que intentan mezclarlos. En consecuencia, el cine debía ser “pura imagen”, sin mezcla de sonido, para conservar su propia pretensión artística.

Es cierto que los primeros diseños técnicos para conseguir introducir la palabras en los filmes hicieron perder mucha frescura a la interpretación. Obligaban a que los actores se presentaran de manera estática en una habitación para que funcionaran los micrófonos, lo que producían el efecto penoso de parecer teatro filmado. Pero quienes supieron encontrar soluciones para estos problemas —como es el caso de Capra en esta película[6]— consiguieron mostrar que las películas estaban cumpliendo su misión como arte total ,alcanzando el viejo sueño de presentar un mundo cuyo realismo podría rivalizar con lo real.[7] De este modo el cine pudo cumplir con una tarea decisiva, que Julián Marías señalaba acertadamente al expresar que el cine hace salir de la abstracción en que el hombre culto ha solido vivir y presenta los escorzos concretos de la realidad.[8]

Los elementos de esa legitimidad —la familia, la amistad, la lealtad, la compasión y el apoyo— son universales en la visión de Capra. Así, los judíos se universalizan como estadounidenses

Un segundo aspecto en el que se ha incidido para presentar la lectura de The Younger Generation ha sido la cuestión de la inmigración judía en New York. Estamos ante la historia de una familia que vive en el barrio humilde de la ciudad, the Lower East Side, en el que se encuentran asentadas las clases populares, pero que por el desmedido afán de ascender socialmente del hijo mayor Morris Goldfish (Ricardo Cortez) emigran a la Fifth Avenue. Esto finalmente provocará el sentirse desplazado y el fallecimiento de su padre, Julius Goldfish, Pa (Jean Hersholt). La hija, Birdie Goldfish (Lina Basquette) siempre estuvo del lado de su progenitor,  e incluso abandonará el apartamento lujoso de su hermano para casarse con quien era su novio desde muy jovencitos, Eddie Lesser (Rex Lease).

El guion de la película de Capra, escrito por Sonia Levien y con diálogos de Howard J. Green[9],  se basa en la obra de la escritora judía americana Fannie Hurst (1889-1968), It Is to Laugh (Es para reírse)— estrenada en 1927, y la caracterización étnico-religiosa es manifiesta tanto en las primeras escenas como en el personaje de Jean Hersolt, provisto siempre del gorro típico de los judíos, el kipá ( כִּיפָּה) —en yidis, yarmulke—, así como de barba. Cuando visita a su vecina Mrs. Lesser (Martha Franklin) reverencia el mezuzá que hay en la puerta —caja que contiene un pergamino con la oración del Shemá— y cuando recibe de ella la buena noticia de que su hija le ha dado un nieto, ambos recitan el “mazel tov”, para rubricar la buena fortuna. Lo vemos muy explícitamente cuando recibe la ofensa de su hijo de hacerlo pasar por un sirviente y entonces no duda en rezar como un judío fiel: “¡Dios de Israel, perdóname! He caminado lejos de tus caminos… ¡Este es mi castigo! Que muera si alguna vez vuelvo a estar en esa cama de nuevo”[10].

Un espléndido estudio del profesor de historia y religión y director de los estudios judíos en el Kalamazoo College, Jeffrey Haus, tematiza esta dimensión judía de The Younger Generation[11]. Sin embargo, llega a la conclusión de que la pretensión del director no es la de quedarse en el relato de una particularidad histórico social. Lo genuino del cine es proponer vidas humanas que desde esos lugares propios sepan proponer los aspectos de humanidad básica en los que los espectadores se reconozcan.

El uso que Capra hace de este sentido del lugar altera el contexto de la narrativa de los inmigrantes judíos en The Younger Generation. Su asociación simbiótica entre las personas y su entorno americaniza los comportamientos judíos y el lugar en el que se desarrollan. Como se ha dicho anteriormente, las acciones de los personajes designan un lugar como legítimo. Si el Lower East Side determina la existencia judía normativa, el lugar legítimo de los judíos ha emigrado a América con ellos. Los elementos de esa legitimidad —la familia, la amistad, la lealtad, la compasión y el apoyo— son universales en la visión de Capra. Así, los judíos se universalizan como estadounidenses, y su lugar legítimo se convierte en Estados Unidos. La autenticidad judía y los propios judíos se afianzan en suelo estadounidense. A su vez, deben preservar sus lazos emocionales con ese lugar para evitar que la búsqueda del progreso ahogue su humanidad básica.[12]

También el propio director descartó[13] que quisiera centrarse en la cuestión étnica, en el conflicto generacional dentro de una familia judía migrante. Y mucho menos que pudiera estar haciendo una revisión de su propia vida, como Giuliana Muscio[14] pretende. En 1929 Frank Capra era alguien que estaba buscando su lugar en el mundo del cine y difícilmente podría identificarse con el éxito de Morris Goldfish.

La película critica a los estadounidenses que no comprenden a este personaje inmigrante, así como a aquellos dispuestos a utilizar al inmigrante para su propio beneficio

Todo estos datos resultan relevantes: la aparición del sonido, su desafío técnico, la cuestión de la migración judía, pero creemos que existe una manera de aproximarse a The Younger Generation que pone de relieve su significación bioética. Para nosotros, desde enfoque antropológico que venimos desarrollando desde el personalismo fílmico hay un planteamiento más directamente concernido con el desarrollo humano que nos parece central, tal y como se desprende del título de la obra de teatro original de la escritora estadounidense Fannie Hurst , It Is to Laugh. (Es para reírse). Nos referimos a la cuestión de la alegría ante el regalo de la vida, algo que en cierto modo se puede medir por las ocasiones en que los personajes ríen con inocencia ante una anécdota de la vida.

Compartimos parcialmente la lectura del actualmente profesor de la Universidad de Bates Jonathan J. Cavallero. La realiza un estudio muy interesante[15] en el que une The Younger Generation (1929) con otras dos películas de Capra de los años 20, The Strong Man (1926)[16] y For the Love of Mike (1927) —una película hasta el momento perdida que analiza desde una síntesis del argumento accesible en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos—, en lo que él designa como “Frank Capra’s 1920s Immigrant Trilogy”. Coincidimos con él, al igual que con Haus, en que las películas de Capra sobre los inmigrantes no se quedan en el hecho diferencial de la cultura de los que vienen de otros lugares, sino en la revelación de lo humano que suponen. Así, con respecto a The Strong Man señala oportunamente el papel que representan los emigrantes en sus películas.

La identidad de inmigrante de Bergot es clave para su inocencia e ingenuidad. Le permite creer firmemente en la promesa del sueño americano, pero también sirve para criticar el trato que los inmigrantes «reales» recibieron al llegar a los Estados Unidos. La película critica a los estadounidenses que no comprenden a este personaje inmigrante, así como a aquellos dispuestos a utilizar al inmigrante para su propio beneficio. Se burla de Ellis Island, el «embudo de América», donde el propio Capra había sido procesado como inmigrante, y sostiene que la bondad humana básica no depende de la identidad étnica, la clase social o la condición de inmigrante. Además, defiende la importancia de los inmigrantes (como Bergot, pero no como Zandow) en el tapiz estadounidense porque se les retrata como individuos cuya propia condición de inmigrantes les permite tener una perspectiva privilegiada de la vida estadounidense y les coloca en una posición para redimir lo mejor de Estados Unidos y rechazar lo peor.[17]

Sin embargo, nos distanciamos del estudio de Cavallero en que en The Younger Generation él considera que la contraposición esencial se da entre el personaje de Morris Goldfish y el de Eddie Lesser.[18] Para nosotros es algo más sutil.

El título original de la obra de Fannie Hurst —It Is to Laugh (Es para reírse)— en la que se basa la película orienta la lectura correcta de película

Lo que nos ofrece Capra en esta película, y en ese coincidimos con Haus y con Cavallero, no es una invitación a la resistencia frente al progreso, sino una orientación moral del mismo: que se avance en lo que se debe alcanzar, sin que se pierda lo característico de la condición humana. Ya la primera diapositiva presenta esa lucha por la mejora de las jóvenes generaciones como algo positivo: “El Lower East Side de New York, un crisol de culturas donde la nueva generación lucha por liberarse de las viejas ideas del mundo de sus padres.”

A continuación muestra una familia, los Goldfish, en las que el debate entre lo que se debe conservar y lo que hay que cambiar aparece muy vivo. Julius Pa Goldfish es un comerciante humilde que le encanta reunirse con otros compañeros para contar chistes: “Mama dice que el dinero habla, pero le digo a ella que él nunca dice: ‘Hola, Mr. Goldfish”.

Cuando se produce un incendio en la casa de los Goldfish y el pequeño Morris (interpretado por el niño Edward Molnar) se arriesga para rescatar cosas que vender, la madre _ Tilda Goldfish, Ma (Rosa Rosanova)— exclama orgullosa: “”Algún día, papá, Morris será un gran hombre de negocios… como tú no eres.”. A lo que el padre responde: “El dinero no es bueno para nada, mamá… si él no compra la felicidad”.

También la contraposición en estas escenas de la infancia entre Birdie (interpretada por la niña Virginia Marshall) y amigo Eddie Lesser (maravillosamente encarnado por Leon Janney, con una expresividad impactante en forma de mirar) expresa mucho. Morris ya se guía por un estilo de vida en el que ganar dinero lo es todo. Ni en este momento, ni en ningún otro en la película, se le reconoce nadie con quien tenga amistad o a quien ame. Eddie es un soñador que busca componer canciones con su armónica y Birdie le sigue en sus sueños. Los padres aparecen claramente contrapuestos en el estilo educativo: Julius apoya a Birdie, Tilda a Morris.

Cuando se da el triunfo social de Morris, viven en una casa de lujo en la Fifth Avenue. Pero el padre se lamenta amargamente: “Nadie se ríe aquí. Nunca oigo ni siquiera una sonrisa. Mis amigos no pueden visitarme, y Morris no les deja venir a verme”[19].

La contraposición va a estar sobre todo en dos modos de estar en la existencia: valorando la alegría de vivir, o subordinándola al éxito material. Cuando Eddie Lesser da un mal paso y colabora con unos mafiosos en el robo de una joyería, Birdie no lo abandona sino que lo apoya para que cargue como un hombre con las consecuencias de sus actos y se casa con él. Morris la expulsa de casa y le impide el contacto con sus padres. Mientras ella y Eddie experimentan un proceso de redención. El niño que han concebido antes de él entre en la cárcel supone para su padre el estimulo para cumplir con la pensar con esperanza. Birdie consigue vender una canción de Eddie y lograr dinero para comparar una tienda de música.

Pa Goldfish llega un momento en que no soporta seguir viviendo sin saber de su amada hija, y acude a su antiguo barrio para encontrarla. Allí Mrs. Lesser, la madre de Eddie, le sorprende con la noticia de que tiene un nieto, y el viejo Goldfish se desborda en una felicidad contagiosa que recorre a todos sus vecinos. Su mujer va a su encuentro, y recibe con la misma emoción la noticia del nieto. Cuando regresan a casa de Morris cargados de sencillos regalos propiciados por sus vecinos, se le impide el acceso por el ascensor principal. Y cunado Morris acude acompañando a unos invitados de la alta sociedad que ha invitado a cenar, reprende a sus padres, haciéndolos pasar por sirvientes, ante la mirada altiva de sus acompañantes.

A causa del dolor que les ha propiciado el desprecio de su hijo, los esposos Goldfish, ahora unidos, intentan regresar a su antigua casa. Pero a mitad camino Julius, enfermo, se cae, y unos policías lo socorren y llevan de regreso a la casa de Morris. Allí, en la cama que había jurado no volver a ocupar, llama delirante a Birdie. El hermano accede a que ella acuda, y lo hace con Eddie y con el bebé. Julius radiante de alegría, a pesar de su estado agónico, recibe la visita de su hija y el nieto. Y le dice a ella contra toda lógica, pero de nuevo inundado por la alegría: “¿No te sorprendes…? Soy abuelo!”. Ante la ocurrencia todos se ríen, su hijo también. Y Pa Goldfish dice antes de morir: “Mama, al final he hecho reía Morris.”,

Conclusión: La bioética y la alegría ante el regalo de la vida

The Younger Generation propone con firmeza algo que es muy relevante para la bioética. Que la vida humana, la vida de los niños, de los concebidos, de los frágiles… debe ser recibida con la alegría ante el don más grande. Es cierto que le bioética no puede renunciar a ser solvente en sus argumentos científicos, pero no lo es menos que debe remitir a las vivencias antropológicas adecuadas ante el misterio de la vida. Si no se denuncia una mentalidad incapaz de conmoverse ante el don de la vida que se presenta en las personas más frágiles… cualquier argumento racional a favor de preservar su dignidad resultará estéril.

La alegría colmada de Pa Goldfish ante el reconocimiento de su nieto no es un aspecto sentimental y marginal. Es la clave de la verdadera alianza entre las generaciones. Por eso, que el último gesto del anciano antes de expirar sea celebrar que ha conseguido hacer reír a su hijo tiene un significado profundo, en el que Amparo Mares Navarro y Miriam Martínez Mares han profundizado en una espléndida monografía de reciente publicación —con prólogo del profesor Eduardo Ortiz Llueca—. Es una adecuada manera de terminar esta contribución la de citar uno de los párrafos de sus conclusiones, en que se puede ver glosada la sabiduría del personaje de Pa Goldfish y de Capra.

… podemos decir, sobre el sentido del humor, que es una disposición del alma con carácter estable que facilita una mirada clarividente, realista y humilde de la vida. Comprende profundamente la debilidad de la condición humana y acoge, con simpatía, sus limitaciones. Reconoce la paradoja entre las aspiraciones humanas y las condiciones de la propia existencia, las encara y acepta con sencillez. Otorga la capacidad de tomar distancia de la situación concreta para interpretar lo que acontece de forma holística y sin desfigurar la realidad. Más aún, y esto es la originalidad de quien tiene sentido del humor, despierta la capacidad de reírse de uno mismo, porque la humildad que lo caracteriza, hace posible desenredar a la persona de las trampas de su propio “yo” [20].

 

Ficha técnica:

Título original: «The Younger Generation»  (“La nueve generación”).

Año: 1928.

Duración: 1h. 15m.

País: Estados Unidos

Dirección: Frank Capra

 

 

Gracia Prats-Arolas

Profesora e investigadora en Filosofía y Cine

Universidad Católica de Valencia

 

Jose Alfredo Peris-Cancio

Profesor e investigador en Filosofía y Cine

Miembro del Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

 

[1] Accesible en YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=Tg_avWgqJus

[2] Capra, F. (1997). The Name above the Title: an Autobiography. New York: Da Capro Press, p. 101.

[3] La mayor parte de las escenas eran mudas, pero Capra introdujo ya algunas habladas.

[4] Arnheim, R. (1986). El cine como arte. Barcelona: Paidós.

[5] Lessing, G. E. (2014). Laocoonte o sobre los límites en la pintura y poesía. (S. J. Castro, Trad.) Barcelona: Herder.

[6] Capra, The Name, cit.

[7] Cfr.  Bazin, A. (1966). ¿Qué es el cine? Pamplona: Universidad de Navarra.

[8] Cfr. Marías, J. (2017). Discurso del Académico electo D. Julián Marías, leído en el acto de su recepción pública el día 16 de diciembre de 1990 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Scio, Revista de Filosofía, n. 13, 257-268, pp. 267-268.

[9] Para las escenas habladas.

[10] Por la cama lujosa italiana que su hijo tiene en el apartamento de la Fifth Avenue.

[11] Haus, J. (2019). The Younger Generation: Jews and Diaspora in Frank Capra´s America. Jewish Film & New Media, Spring(1), 81-101. Obtenido de https://www.jstor.org/stable/10.13110/jewifilmnewmedi.7.1.0081

[12] p. 97.

[13] Capra, The Name…, cit.

[14] Muscio, G. (2009). Spectacle of Identity: From the Lower East Side to Hollywood. RSA Journal. Rivista di Studi Americani, 29-45. Obtenido de https://www.academia.edu/68972835/Multiculturalism_and_the_Legacy_of_Cultural_Pluralism, p. 38.

[15] Cavallero, J. J. (2004). Frank Capra’s 1920s Immigrant Trilogy: Immigration, Assimilation, and the American Dream. MELUS, 29(2 (Summer)), 27-53.

[16] La hemos estudiado en esta misma web, Inocencia, resiliencia y transformación en «The Strong Man»  («El hombre cañón», 1926), https://www.observatoriobioetica.org/2024/10/inocencia-resiliencia-y-transformacion-en-the-strong-man-el-hombre-canon-1926/10002430

[17] Cavallero, J. J., Frank Capra’s 1920s Immigrant Trilogy, cit., p. 35.

[18] Cavallero, J. J., Frank Capra’s 1920s Immigrant Trilogy, cit. Pp. 38-45.

[19] Morris quiere ocultar su origen humilde.

[20] Mares-Navarro, A., & Miriam, M.-M. (2025). El sentido del humor y la familia. Pamplona: Eunsa, p. 221.

La entrada La bioética y la alegría ante el regalo de la vida en «The Younger Generation» de Frank Capra aparece primero en Observatorio de Bioética, UCV.

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