¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar en nombre del rendimiento?
El anuncio de los “Enhanced Games” -una competición deportiva en la que el uso de sustancias dopantes no solo estará permitido, sino recomendado- ha sacudido los cimientos del deporte tal como lo conocemos. Bajo una aparente defensa de la libertad y la innovación, esta iniciativa plantea una ruptura profunda con la visión humanista del cuerpo, la salud y la dignidad de la persona. En este artículo, Jose Maria Diaz Sanchez ofrece un análisis crítico sobre lo que está verdaderamente en juego: no solo nuevas marcas o récords, sino el modelo antropológico que deseamos promover como sociedad. ¿Es el cuerpo humano un bien inviolable o un proyecto tecnológicamente manipulable? ¿Deporte o experimento humano?
¿Deporte o experimento humano?
Hace unas semanas, los medios de comunicación se hicieron eco de esta noticia “Los ‘Juegos Mejorados’ en los que el dopaje está recomendado serán en 2026: estos son los millonarios que los financian”.[1]
La irrupción de los “Enhanced Games” [2] también llamados “Juegos Mejorados”, en la escena deportiva internacional, en los que se promueve explícitamente el uso de sustancias dopantes bajo una regulación propia, plantea un desafío inédito no solo al mundo del deporte en general, sino a los fundamentos éticos y antropológicos que sustentan nuestra comprensión de la corporalidad, la dignidad humana, la salud, el sentido del esfuerzo y el deporte.
Este evento deportivo anual promovido por el empresario australiano Aron D’Souza, propone permitir el uso de mejoras biotecnológicas y farmacológicas en los atletas. Esta iniciativa ha recibido apoyo de figuras destacadas como el genetista George Church, el multimillonario Christian Angermayer, el tecnólogo Balaji Srinivasan y recientemente Donald Trump Jr. Según D’Souza, los atletas deberían tener libertad para modificar sus cuerpos, y acusa al Comité Olímpico Internacional (COI) de corrupción y de no compensar adecuadamente a los deportistas.[3]
La primera edición de los “Enhanced Games” está prevista para mayo de 2026 y “La AMA pide controles a los participantes en los Juegos Mejorados “antes, durante y después”[4] por los peligros y los riesgos que conlleva este evento. Sin embargo, el proyecto ha sido duramente criticado por el mundo del deporte, por la comunidad científica y los medios de comunicación, que advierten sobre los peligros éticos y de seguridad referidos a la salud al promover el uso de sustancias potenciadoras del rendimiento.[5] Nos encontramos ante un fenómeno que no puede entenderse solo desde las coordenadas del rendimiento físico, sino que exige una reflexión bioética y un análisis de la persona desde la perspectiva del bien.
Este proyecto no es neutral. Se presenta con un lenguaje tecnocientífico y una apariencia de modernidad y de “libertad”[6], pero, en el fondo, interpela directamente al modelo de persona que queremos promover en nuestra sociedad. ¿Es el cuerpo humano una realidad que debe ser respetada en su finitud y dignidad o una materia prima mejorable según criterios de eficacia y espectáculo? Estamos ante lo que parece ser, un modelo de transhumanismo, pero en este caso deportivo.
El cuerpo como producto: ruptura con la tradición humanista.
El primer aspecto crítico que emerge es la cosificación del cuerpo humano. En los Juegos Mejorados, el cuerpo ya no es visto como una expresión de la persona, sino como un instrumento al servicio del rendimiento y que puede ser optimizable. Se trata de un cuerpo instrumentalizado, que pierde su valor intrínseco para convertirse en un medio de éxito, de fama o de ganancia económica.[7]
Desde un análisis antropológico, esta visión es inaceptable. El cuerpo no es un “accesorio” del yo, sino parte constitutiva de la persona. El cuerpo expresa a la persona y no se posee como un objeto, sino que se es en el cuerpo.[8] Cuando el cuerpo se convierte en un mero artefacto, dejamos de hablar de personas para hablar de mecanismos que configuran la materia (reduccionismo materialista), abriendo la puerta a formas sutiles de deshumanización y de transhumanismo.
Esta ruptura no es menor: implica una fractura en la comprensión ética del deporte como espacio de virtud, autodisciplina y superación personal. En la tradición clásica, desde Aristóteles hasta Tomás de Aquino, el deporte era una manifestación cultural y necesaria para el alma.[9] En cambio, los Juegos Mejorados representan una inversión de valores: ya no importa el esfuerzo, sino el resultado; ya no cuenta el mérito, sino la manipulación bioquímica que permite alcanzar un fin subjetivo.
La falacia de la libertad sin verdad
Uno de los argumentos centrales de los promotores del evento es la supuesta “libertad” del atleta para elegir si consumir sustancias o no, siempre que haya una monitorización segura. Esta visión —libertaria y pragmática— entiende la libertad como pura autodeterminación, desvinculada de cualquier referencia a la verdad del bien humano. Pero esta concepción resulta incomprensible, ya que la libertad está enraizada en la persona cuyos actos siempre deben de estar orientados hacia el bien.
Desde esta perspectiva, la libertad no puede ser invocada para legitimar actos que lesionan la dignidad personal, incluso si se hacen voluntariamente. El uso y administración de sustancias que alteran artificialmente el organismo y ponen en riesgo la salud, (aunque sea de forma consentida) constituye un uso indebido de la libertad, negando el carácter de finalidad del cuerpo humano, sometiéndolo a intereses extrínsecos (el espectáculo, el mercado, el récord).[10]
Una ética que respete de forma integral a la persona incluye el cuidado al cuerpo como una totalidad. Y si bien el uso controlado de la tecnología médica puede estar justificado en contextos terapéuticos que no dañen su naturaleza ni a su dignidad, en este caso nos encontramos con una explotación biotecnológica y tecnocientífica del cuerpo humano con fines no terapéuticos, lo que contraviene el principio de no maleficencia y el respeto a la integridad del individuo.[11]
Antropotécnica y tecnognosticismo: la tentación prometeica
Los Juegos Mejorados no son simplemente una competición deportiva: son un símbolo cultural del paradigma tecnognóstico, en el que la tecnología se presenta como un camino de liberación, y el cuerpo, como una limitación a superar. En este nuevo imaginario (claramente transhumanista), la excelencia de la persona no surge de la virtud, sino de la modificación artificial por sustancias que aumentan las capacidades de los atletas, proponiendo una lógica de “el más rápido y del más fuerte” mediante la intervención química, técnica o genética en el cuerpo, desplazando el sentido del esfuerzo.[12]
Esta tendencia responde a lo que Peter Sloterdijk denominó antropotécnica, es decir, la posibilidad de reprogramar la naturaleza humana mediante técnicas de optimización.[13] Pero este ideal tiene consecuencias negativas para la comprensión de la persona: nos convertimos en un proyecto autoconstruido y manipulable. En el límite, se abre la puerta a un nuevo tipo de eugenesia: no ya estatal, sino mercantil y tecnocapitalista por los resultados y beneficios, que premia a lo artificial y que acaba condenando lo natural.[14]
El principio de justicia y la desfiguración del ideal deportivo
La lógica de los Enhanced Games entra en tensión con el principio bioético de justicia. Este principio no solo exige un trato igualitario para todos los individuos, sino que introduce a la sociedad como tercer actor implicado en cualquier acción que afecte a la salud y a la vida humana. En este tipo de competiciones, la equidad —base del principio de justicia— se ve distorsionada: los participantes ya no compiten en condiciones equivalentes de talento natural y de esfuerzo, sino como organismos modificados, diferenciados por su nivel de acceso a biotecnologías de mejora, sustancias dopantes, entrenamiento personalizado o el acceso a recursos económicos ilimitados.[15]
En el deporte clásico, el ideal no consiste solo en ganar, sino en competir entre iguales, valorando el esfuerzo, la disciplina y la superación personal. Sin embargo, en los Juegos Mejorados, este principio se distorsiona: el mérito es reemplazado por la manipulación del cuerpo por sustancias y la igualdad por una desigualdad aceptada. La justicia, entendida como equidad, se pierde cuando el resultado depende del acceso a recursos como biotecnología, fármacos o entrenadores exclusivos. Así, el deporte deja de ser una expresión de virtud para convertirse en un escaparate del poder económico y técnico, donde solo quienes pueden pagar por las mejores mejoras tienen posibilidades reales de éxito. Se crea así una inequidad estructural que convierte el cuerpo de la persona en un objeto de inversión, trasladando al deporte una lógica elitista propia del mercado, y no del juego limpio.
¿Salud o rendimiento? El cuerpo como herramienta
Otra cuestión de fondo es la confusión entre salud y rendimiento. La promoción de los Juegos Mejorados apela a un supuesto “control seguro” de las sustancias y la monitorización médica de los participantes “Proteger a los atletas es nuestra máxima prioridad. Todos los competidores se someterán a un riguroso perfil médico de vanguardia antes de participar en la competición.”[16] Pero esto revela un reduccionismo preocupante: la salud queda subordinada al rendimiento, como si lo “sano” fuera aquello que maximiza la potencia y minimiza el límite.
Hay que señalar que este modelo es contrario a toda bioética centrada en la persona, porque desnaturaliza el cuidado. La verdadera salud no consiste únicamente en eliminar el dolor o en alcanzar cifras óptimas, sino en permitir a la persona vivir de forma integral, con armonía entre el cuerpo, la mente y el entorno.[17] El cuerpo no es un obstáculo a vencer, sino una dimensión que ha de ser cuidada y no modificada para ajustarse a modelos de éxito externo.
Además, el uso de sustancias para mejorar el rendimiento (aunque esté sometido a monitorización) no está exento de efectos secundarios a medio y largo plazo, tanto físicos como psicológicos. La salud y la persona no son solo una variable bioquímica, sino una condición holística: una realidad compleja y multidimensional, en la que el ser humano no puede fragmentarse y con el deber de ser atendido y respetado en su totalidad. Como señala la OMS, la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.”[18], y no la hipertrofia de alguna función.
¿Qué cultura del cuerpo estamos construyendo?
Este modelo deportivo plantea una pregunta aún más radical: ¿qué modelo de persona estamos promoviendo con este tipo de iniciativas? ¿Una persona integrada, consciente de sus límites, abierta a los demás, o un ente aislado, que mide su valor en función de logros físicos amplificados artificialmente?
Hay que señalar que el cuerpo tiene un valor real y relacional. Es el lugar del encuentro, del sufrimiento compartido y de la vulnerabilidad que nos abre al otro.[19] Cuando el cuerpo se convierte en pura superficie de intervención técnica, pierde su capacidad de comunión, de lenguaje y de humanidad. La lógica transhumanista, implícita en estos juegos, propone un cuerpo mejorado y desarraigado de su ser ontológico, más veloz sí, pero menos humano.
Esto no es un detalle menor. A través del deporte, se transmiten valores, se forma a la juventud y se visualizan modelos.[20] Si el atleta se convierte en una especie de “cyborg competitivo” monitorizado o de “superhombre deportivo” modificado químicamente, ¿qué queda del ideal que inspiraron las primeras olimpiadas y de las actuales? ¿Qué tipo de infancia crecerá soñando con mejorarse para saltar más y más alto?
El culto al rendimiento sin medida, amplificado por medios artificiales, desdibuja la frontera entre lo humano y lo posthumano. Como advertía Hans Jonas, la técnica sin ética conduce al desastre, porque multiplica los medios sin preguntarse por los fines.[21] Y si el fin en este caso, es ganar a cualquier coste, hemos perdido la esencia del deporte.
Por último, hay que señalar, que el deporte parte de la comprensión del ser humano no solo como sustancia, sino como existencia, entendida como acto pleno y dinámico. Aunque a primera vista el deporte puede parecer un mero fenómeno cultural o recreativo, hay que señalar por ejemplo que, desde la metafísica su valor se eleva a ser una manifestación concreta y esencial de la persona, reflejo de su naturaleza profunda y de su existencia como acto. Así, el deporte encarna una expresión integral del ser humano, uniendo cuerpo, mente, valores éticos y habilidades que despliegan su riqueza ontológica. No es solo un juego o competencia, sino una parte del ser humano en su totalidad, cuya raíz última se encuentra en su existencia, que otorga a la persona su dignidad y capacidad para manifestarse en diversas formas, incluida la deportiva.[22]
Conclusión: hacia una ética del límite, la gratuidad y la dignidad
Los Juegos Mejorados son un experimento deshumanizado y sociotécnico disfrazado de competición. Detrás de su apariencia “innovadora”, se esconde una crisis de valores y cultural: la pérdida del límite como categoría ética, la disolución de la dignidad del cuerpo y la colonización del deporte por una lógica de mercado sin su esencia.
La denuncia es clara: no todo lo técnicamente posible es éticamente legítimo. La manipulación del cuerpo con fines no terapéuticos, incluso si se hace voluntariamente, es una forma de deshumanización ya que no respeta a la persona en su integridad. La libertad no consiste en hacer lo que se quiera con uno mismo, sino en vivir conforme a la verdad del bien, que incluye el reconocimiento de la finitud, el respeto al cuerpo, y de la vida.
Desde una ética enfocada en el bien, estos juegos no solo afectan a quienes participan en ellos, sino a la sociedad en general y a toda una cultura que puede ser arrastrada por su atractivo mediático y su mensaje implícito: que el ser humano solo vale si rinde, si se supera y si “mejora” constantemente su propia naturaleza. Pero la vida buena no es la más rápida ni la más fuerte, sino la más justa, la más solidaria y la que respete a la persona en su totalidad.
Estos juegos nos enfrentan a una disyuntiva: o reconocemos la dignidad inviolable del cuerpo como expresión de la persona, o abrimos la puerta a una nueva forma de esclavitud: el sujeto es quien explota su propio cuerpo para satisfacer un ideal técnico de perfección.
En tiempos donde todo parece negociable, reafirmar el valor de lo gratuito, de lo limitado, de lo genuino y de lo humano tal como es, se convierte en un acto contracultural y ético. El deporte, como cualquier otra dimensión de la vida, debe mantener sus raíces: un espacio donde la persona se descubre a sí misma en el esfuerzo, en la relación con los demás y en la aceptación de su dignidad y de su propia naturaleza.
Jose Maria Diaz Sanchez
Graduado en Filosofía por la Universidad de Murcia
Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia
Bibliografía
Andruet, A. S. (2023). El devenir de la modernidad y sus ‘nuevas cosas’: Humanos, transhumanos y posthumanos. Revista de Direito Brasileira, 34(13), 241–260.
Burgos Velasco, J. M. (2013). ¿Qué es la bioética personalista? Un análisis de su especificidad y de sus fundamentos teóricos. Cuadernos de Bioética, 24(1), 17–30.
Castro-Gómez, S. (2012). Sobre el concepto de antropotécnica en Peter Sloterdijk. Revista de Estudios Sociales, 43, 63–73.
Celentano, G., & Jaime, M. (2017). El cuerpo como objeto de consumo. En G. Celentano, N. Hernández & S. Achucarro (Coords.), Teoría de la Educación Física: Teorías para reflexionar en y desde las prácticas de la Educación Física (pp. 38–47). La Plata: EDULP. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.5017/pm.5017.pdf
de Siqueira, J. E. (2001). El principio de responsabilidad de Hans Jonas. Acta Bioethica, 7(2), 277–285.
El País. (2025, febrero 13). Donald Trump Jr. invierte en la empresa que promueve los Juegos Olímpicos con dopaje. https://elpais.com/deportes/2025-02-13/donald-trump-jr-invierte-en-la-empresa-que-promueve-los-juegos-olimipicos-con-dopaje.html
El País. (2025, mayo 22). Los ‘Juegos Mejorados’ en los que el dopaje está recomendado serán en 2026: estos son los millonarios que los financian. https://elpais.com/deportes/2025-05-22/los-juegos-mejorados-seran-en-mayo-de-2026-carnaval-del-dopaje-paso-hacia-la-inmortalidad-o-negocio-sin-mas.html
Enhanced Games. (s.f.). Página oficial de Enhanced. https://www.enhanced.com/
García Sánchez, E. Dignidad y vulnerabilidad: Propuesta bioética de compatibilidad. Asociación Española de Personalismo. https://www.personalismo.org/recursos/articulos-recursos/garcia-sanchez-emilio-dignidad-y-vulnerabilidad-propuesta-bioetica-de-compatibilidad/
García, J. J. (2013). Bioética personalista y bioética principialista. Cuadernos de Bioética, 24(1), 67–76.
La Razón. (2025, mayo 23). Falta un año para los Enhanced Games, los JJOO que dan luz verde al dopaje. https://www.larazon.es/ciencia/falta-ano-enhanced-games-jjoo-que-dan-luz-verde-dopaje_20250523683014ed54e3973a601fedfc.html
Marca. (2025, febrero 15). El hijo de Donald Trump, mecenas de los Juegos: “Los deportistas dopados son el futuro, la excelencia, la innovación y la libertad real”. https://www.marca.com/otros-deportes/2025/02/15/hijo-donald-trump-mecenas-juegos-deportistas-dopados-son-futuro-excelencia-innovacion-libertad-real.html
Marca. (2025, mayo 22). La AMA pide controles a los participantes de los Juegos Mejorados antes, durante y después del evento. https://www.marca.com/polideportivo/2025/05/22/ama-pide-controles-participantes-juegos-mejorados-durante-despues.html
Monjas Aguado, R., Ponce Garzarán, A., & Gea Fernández, J. M. (2015). La transmisión de valores a través del deporte: Deporte escolar y deporte federado: relaciones, puentes y posibles trasferencias. Retos, 28, 276–284.
Organización Mundial de la Salud (OMS). Preguntas frecuentes sobre la OMS. https://www.who.int/es/about/frequently-asked-questions
Ponferrada, G. E. (2025). Filosofía del deporte. Dios y el hombre, 9(1), e109.
Rodríguez Hurtado, D., Acosta Escanaverino, I., & Carmona Escanaverino, M. C. (2022). El dopaje como problema ético-social y de salud. Revista Cubana de Medicina Física y Rehabilitación, 14(2), e665.
Rodríguez Ortiz, R. (2023). Ontología sintética: Etapas polifásicas del ser tecnocapitalista. Desde el Sur, 15(2), e0024.
Serra Pérez, M. A. (2021). Metafísica del deporte a la luz del comentario de Étienne Gilson a Ex. 3, 14. En J. R. Carbó (Ed.), Colección Ensayo (n.º 11, pp. 583–593). UCAM, Servicio de Publicaciones.
Wojtyła, K. (2011). Persona y acción (J. M. Burgos & R. Mora, Eds. y trad.). Madrid: Ediciones Palabra. (Colección Biblioteca Palabra).
[1] https://elpais.com/deportes/2025-05-22/los-juegos-mejorados-seran-en-mayo-de-2026-carnaval-del-dopaje-paso-hacia-la-inmortalidad-o-negocio-sin-mas.html
[3] https://www.marca.com/otros-deportes/2025/02/15/hijo-donald-trump-mecenas-juegos-deportistas-dopados-son-futuro-excelencia-innovacion-libertad-real.html
[4] https://www.marca.com/polideportivo/2025/05/22/ama-pide-controles-participantes-juegos-mejorados-durante-despues.html
[5] https://www.larazon.es/ciencia/falta-ano-enhanced-games-jjoo-que-dan-luz-verde-dopaje_20250523683014ed54e3973a601fedfc.html
[6] https://elpais.com/deportes/2025-02-13/donald-trump-jr-invierte-en-la-empresa-que-promueve-los-juegos-olimipicos-con-dopaje.html
[7] Celentano, G., & Jaime, M. (2017). El cuerpo como objeto de consumo. En G. Celentano, N. Hernández & S. Achucarro (Coords.), Teoría de la Educación Física: Teorías para reflexionar en y desde las prácticas de la Educación Física (pp. 38–47). La Plata: EDULP. (Libros de Cátedra. Sociales). En Memoria Académica. 42–43.
[8] Wojtyła, K. (2011). Persona y acción (J. M. Burgos & R. Mora, Eds. y trad.). Madrid: Ediciones Palabra. (Colección Biblioteca Palabra).
[9] Ponferrada, G. E. (2025). Filosofía del deporte. Dios y el Hombre, 9(1), e109
[10] Rodríguez Hurtado, D., Acosta Escanaverino, I., & Carmona Escanaverino, M. C. (2022). El dopaje como problema ético-social y de salud. Revista Cubana de Medicina Física y Rehabilitación, 14(2), e665.
[11] García, J. J. (2013). Bioética personalista y bioética principialista. Cuadernos de Bioética, 24(1), 67–76.
[12] Andruet, A. S. (2023). El devenir de la modernidad y sus ‘nuevas cosas’: Humanos, transhumanos y posthumanos. Revista de Direito Brasileira, 34(13), 241–260. p 246.
[13] Castro-Gómez, S. (2012). Sobre el concepto de antropotécnica en Peter Sloterdijk. Revista de Estudios Sociales, 43, 63–73. p. 64-65-66.
[14] Rodríguez Ortiz, R. (2023). Ontología sintética: Etapas polifásicas del ser tecnocapitalista. Desde el Sur, 15(2), e0024.
[15] García, J. J. (2013). Bioética personalista y bioética principialista. Cuadernos de Bioética, 24(1), 67–76. p. 69.
[16] https://www.enhanced.com/
[17] Burgos Velasco, J. M. (2013). ¿Qué es la bioética personalista? Un análisis de su especificidad y de sus fundamentos teóricos. Cuadernos de Bioética, 24(1), 17–30.
[18] https://www.who.int/es/about/frequently-asked-questions
[19] https://www.personalismo.org/recursos/articulos-recursos/garcia-sanchez-emilio-dignidad-y-vulnerabilidad-propuesta-bioetica-de-compatibilidad/
[20] Monjas Aguado, R., Ponce Garzarán, A., & Gea Fernández, J. M. (2015). La transmisión de valores a través del deporte: Deporte escolar y deporte federado: relaciones, puentes y posibles trasferencias. Retos, 28, 276–284
[21] de Siqueira, J. E. (2001). El principio de responsabilidad de Hans Jonas. Acta Bioethica, 7(2), 277–285.
[22] Serra Pérez, M. A. (2021). Metafísica del deporte a la luz del comentario de Étienne Gilson a Ex. 3, 14. En J. R. Carbó (Ed.), Colección Ensayo (n.º 11, pp. 583–593). UCAM, Servicio de Publicaciones. p. 585-586-587-588.
La entrada Los “Juegos Mejorados o Enhanced Games”: Hacia un transhumanismo deportivo aparece primero en Observatorio de Bioética, UCV.

